Claves para un invierno seguro

Con la llegada del otoño, en muchos hogares españoles empieza la puesta a punto para los meses más fríos. Y entre las tareas imprescindibles está una que a veces se pasa por alto: revisar las instalaciones de gas. Calderas, estufas y chimeneas volverán a encenderse en breve, y garantizar su buen estado no solo es cuestión de confort, sino también de seguridad.
La inspección, una cita obligada
En España, las instalaciones de gas natural deben someterse a una inspección periódica cada cinco años, que realiza la empresa distribuidora o una instaladora autorizada. En el caso de bombonas de butano o propano, la atención debe centrarse en gomas, reguladores y conexiones, que tienen fecha de caducidad y deben sustituirse cuando corresponda.
Además, las calderas están sujetas a una revisión anual que asegura su eficiencia energética y previene averías en plena temporada de frío. Conviene recordar que, según la normativa, estas revisiones siempre deben llevarlas a cabo profesionales acreditados.

Buenas prácticas para el día a día
Más allá de las revisiones, hay rutinas sencillas que ayudan a usar el gas con total seguridad:
- No tapes las rejillas de ventilación.
- Evita utilizar estufas de gas en dormitorios cerrados.
- Instala detectores de gases y monóxido de carbono, cada vez más comunes en los hogares españoles.
- Mantén limpias y despejadas las salidas de humos de chimeneas y calderas.
Un invierno más seguro y eficiente
El Gobierno español sigue impulsando el uso de calderas de condensación y sistemas más eficientes para reducir las emisiones. Más allá de la normativa, los expertos insisten: dedicar tiempo a revisar y mantener las instalaciones de gas antes de que llegue el frío es la mejor garantía para disfrutar de un invierno seguro, cómodo y sin sobresaltos.






